“Aaah, que trabajas de RRPP… Ya, ¿pero en qué ‘garito’?”

Todos los que nos dedicamos a la comunicación y las RRPP hemos tenido que aguantar cientos de veces (con una sonrisa, que lo nuestro es dar buena imagen) el tipoLeer Más

“Aaah, que trabajas de RRPP… Ya, ¿pero en qué ‘garito’?”

Todos los que nos dedicamos a la comunicación y las RRPP hemos tenido que aguantar cientos de veces (con una sonrisa, que lo nuestro es dar buena imagen) el tipo de pregunta que da título a este post formulada por nuestros amigos y familiares. Por supuesto, casi nadie que no trabaje en el sector o tenga trato frecuente con él sabe qué es eso de una agencia de comunicación.

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Cuando explicas a qué te dedicas a tu madre, tu suegra, tu vecina ‘la Chari’ del 5º Derecha, te suelen decir: ‘o periodista o publicista, pero por comunicador o RRPP no me viene nada’. Aunque luego caen en la cuenta y dicen: ‘Ah, sí hombre… Tú eres de esos que dan cartulinas de colores para que las copas salgan más baratas en los bares, ¿no?’.

La paradoja de los RRPP es que a estas alturas, como sector, no hayamos sabido comunicar al mundo en qué consiste exactamente nuestra labor profesional. Aunque ya se sabe que en casa del herrero cuchillo de palo, como dice la sapiencia popular.

Sin embargo, sin nosotros la sociedad sería caótica… ¡En serio! Los pequeños detalles son los que hacen lógico y ordenado al mundo, los que le dan sentido. Pequeños-grandes detalles que hacen que tus públicos confíen en ti y acaben comprando tu producto, sea del tipo que sea, porque los has fidelizado y los acompañas en su vida.

Sin profesionales de la comunicación que marquen (o lo intenten) la agenda pública de acuerdo a los intereses legítimos de sus clientes, muchas empresas o instituciones serían olvidadas por los consumidores o ciudadanos, o relegadas por otras nuevas que surgieran eventualmente. Una veloz inercia de sustitución se impondría.

La comunicación ayuda a que nuestros clientes consigan sus objetivos empresariales para que sus compañías perduren en el tiempo y cuenten con el favor de sus públicos. Nuestros clientes y sus públicos son los importantes en esta historia. Por ello los comunicadores siempre nos mostramos desde una posición discreta; somos la mano que mece la cuna, en las sombras… Quizá por eso nadie sabe exactamente qué es eso de las RRPP, y quizá sea mejor así.

Así que cuando mi vecina ‘la Chari’ del 5º Derecha me pregunte a qué me dedico le diré: ‘Sí, mira, 2 copas por 14 euros los viernes en eVerythink PR Indie Club, pero antes de las 2.30 am. Noche Britpop ¿te mola?’ (…)

¿Clientes tipo Alcatraz vs clientes tipo Wikileaks? No sé qué es peor….

Cómo manejar la información de los clientes frente a los medios no es una decisión que tomemos nosotr@s como agencia de comunicación. Es una política que nos viene impuesta porLeer Más

¿Clientes tipo Alcatraz vs clientes tipo Wikileaks? No sé qué es peor….

Cómo manejar la información de los clientes frente a los medios no es una decisión que tomemos nosotr@s como agencia de comunicación. Es una política que nos viene impuesta por la empresa que contrata y paga nuestros servicios, aunque a algunos periodistas y a nosotros mismos a veces nos parezca increíble. Aynsss, si nos dejaran el control!!

En nuestros años de trayectoria profesional en el mundo de la comunicación, tanto en agencias como  en medios, nos hemos enfrentado a muchísimos tipos de directivos o empresas y cada una de ellas compartía la información de forma distinta.

El CEO de la empresa suele ser el que marca esta política, que debe ser equilibrada, sin caer en ningún momento en los excesos verborréicos ni en los silencios sepulcrales frente a los periodistas. Existen dos posturas totalmente diferentes pero igual de peligrosas con los que tod@s en alguna ocasión hemos lidiado. Y nos han hecho sudar la gota gorda 🙂

La primera postura es la del cliente Alcatraz. El que teme tanto que su boca se descontrole que termina por no dar ninguna información interesante. Boca cerrada. Es muy común, cuando estás pendiente de no decir algo, que no te comportes con naturalidad y el silencio o la parquedad de las respuestas den la sensación de que se oculta algo.

Señores entrevistados, esto tampoco es “El silencio de los corderos” y el periodista no tiene como objetivo sonsacar información confidencial para hundirle o acusarle. Sea espontáneo con control, para que la entrevista no termine pareciendo Hannibal Lecter intentando jugar con Clarice.

Pero también tenemos, justo al lado opuesto, el cliente Wikileaks o Snowden y es igual de temible que el anterior en el mundo PR. Los nervios, la inexperiencia o la incontinencia verbal del portavoz pueden hacernos pasar malos ratos. Quién no ha estado en entrevistas que sólo deseas que acaben, en la que escuchas frases que imaginas en titulares y te dan mareos, oyes hablar de la competencia y quieres que te trague la tierra, los ejemplos que se citan son totalmente inapropiados… Sí, malos ratos hemos pasado todos, seguro.

Ahora está muy de moda la filtración de datos, la revelación de secretos y contar historias sin filtros. Eso está muy bien para películas, pero por favor, no estamos jugando a los espías o a intentar descubrir la verdad absoluta. Señor portavoz, conteste a lo que le ha preguntado el periodista de forma educada, pero hay detalles innecesarios que se pueden acabar volviendo en su contra.

En eVerythink siempre presumimos de contar con algunos de los mejores portavoces que hemos visto y que nos hubiera encantado conocer en nuestra etapa de periodistas… el que conozca nuestra trayectoria sabrá de quién hablamos. Pero anteriormente nos hemos enfrentado a estos perfiles y cómo ya hemos dicho en anteriores posts, ante este panorama, milagros a Lourdes  😉

¿Hay algún portavoz disponible?

Una de las tareas más importantes para un PR es la gestión de entrevistas pero, a veces, puede resultar ser uno de los momentos de más tensión. Cuando el periodista está interesadoLeer Más

¿Hay algún portavoz disponible?

Una de las tareas más importantes para un PR es la gestión de entrevistas pero, a veces, puede resultar ser uno de los momentos de más tensión. Cuando el periodista está interesado en el tema para un reportaje o para publicar unos contenidos, suele disponer de un tiempo limitado para hablar con algún portavoz que le amplié la información. Ya sea un medio escrito, online, radio o televisión, las agendas de los periodistas suelen estar igual de apretadas que las de los clientes.

La labor de la agencia en ese momento es conseguir que la entrevista se lleve a cabo a pesar de todos los inconvenientes. Es un momento de tensión para los PR: llamar al periodista, llamar al cliente y lidiar con los: “No puede hoy, pero mañana sí”, “Mañana, imposible”, “El jueves tengo reunión pero tengo un rato sobre las 11”, “¿Puede ser a las 10:45?”…

La oportunidad de una entrevista es una sensación gratificante, sin embargo, el tiempo de transición entre la confirmación del cliente y la del periodista resulta muchas veces estresante y, de tanto intentar cuadrar círculos, el PR Dr Jekyll puede dejar aparecer el Mr Hyde que tiene escondido. Incluso, en algún momento, llega a plantearse la posibilidad de coger un taxi e ir a la oficina del cliente para preguntarle directamente y asegurarse que está disponible, sólo por miedo a perder la oportunidad y ver sus esfuerzos arruinados.

Por eso, queridos clientes y periodistas, no nos lo tengáis en cuenta, si mandamos algún mail de más o llamamos unas cuantas veces a vuestras oficinas durante el proceso de cierre de una entrevista, es Mr Hyde quien habla 🙂

El PR, el amanuense de los clientes

Erase una época, no tan lejana, en la que existía una figura muy importante para la comunidad: la del amanuense o escritor público, como lo llaman en Francia. Oficio importantísimoLeer Más

El PR, el amanuense de los clientes

Erase una época, no tan lejana, en la que existía una figura muy importante para la comunidad: la del amanuense o escritor público, como lo llaman en Francia. Oficio importantísimo durante la Edad Media, han pasado los siglos hasta hoy, convirtiéndose en la voz – o más bien, la pluma – de muchos que no tenían acceso a una educación suficiente como para poder leer una carta que hubieran recibido, escribir a sus familiares lejanos, desenvolverse con temas administrativos o declarar su amor a través de una misiva. El amanuense era el canal que les permitía comunicarse por escrito con los demás y, salvando las distancias, me parece que muchas veces, parte del trabajo de PR se parece mucho al del amanuense. No es que los clientes no tengan la preparación necesaria como para comunicarse, redactar o contestar, la tienen, por supuesto, pero no es lo que esperan de su agencia.

La similitud con el amanuense reside en lo que nosotros, los PR, “traducimos” lo que quiere decir el cliente en algo que se pueda/quiera escuchar fuera, respetando las reglas que esto conlleva.

A nosotros nos encanta darle la vuelta a las cosas para que se transformen en noticia pero es que, a veces, hay que darle muchas vueltas y traducir los mensajes corporativos para que encuentren audiencia es toda una odisea. No se trata de cambiar la idea previa del cliente por cambiarla, sino de adaptarla para que tenga éxito.

Al igual que cuando alguien se acercaba al amanuense para que le redactase una carta oficial, éste tenía que adaptar el mensaje del cliente al estilo del destinatario. Pasa lo mismo con las relaciones públicas de una empresa, hay que adoptar cierto estilo para la prensa y encontrar gancho informativo donde, a veces, está muy escondido. En muchos casos, las empresas piden que comuniques una información de interés tan transcendental como podría ser que han arreglado el aire acondicionado del departamento IT en la sede de Dusseldorf. La adaptación del PR y las muchas vueltas que se le pueda dar al tema hacen que el titular se convierta en “La empresa X potencia sus soluciones TI en EMEA”.

También el PR está para adaptar los términos y utilizar ciertas palabras en vez de otras, para que el mensaje llegue mejor. Cuando un joven enamorado le pedía ayuda para declarar sus sentimientos secretos a través de la más bonita carta de amor, el amanuense usaba el vocabulario que sabía idóneo para conquistar el corazón de la bella amada. Pasa lo mismo cuando redactamos una nota de prensa, utilizamos unas palabras y descartamos otras, como “empresa líder”, “revolucionario” y parecidos… No es que el cliente o el producto no merezcan estos adjetivos, sino que no llegan ni al corazón ni al teclado de los periodistas.

En fin, la dura tarea de escribir para otro nunca dejará de tener sus reglas y su encanto, el de transcribir lo mejor posible los pensamientos y deseos de los demás.

Si ponemos publi, que nos saquen una entrevista

Todos vivimos de algo. Los medios no son una excepción y la publicidad (patrocinios, desayunos, mesas redondas…) son una fuente de ingresos que nadie esconde. Reflexionando sobre el uso yLeer Más

Si ponemos publi, que nos saquen una entrevista

Todos vivimos de algo. Los medios no son una excepción y la publicidad (patrocinios, desayunos, mesas redondas…) son una fuente de ingresos que nadie esconde. Reflexionando sobre el uso y abuso de las inversiones publicitarias, quizá es ese el problema: en los medios está muy claro de dónde viene ese dinero.

Vale, hasta aquí os parece todo de cajón, pero es que no lo es tanto. Si vamos a la peluquería, está claro que los ingresos principales vienen de las mechas, los cortes, los peinados o la manicura…los clientes pagan por un servicio que tiene un precio muy variable en función del salón. ¿Cuánto gana una peluquería por cada champú que vende? No lo sé. ¿Qué acuerdo tiene con L’Oréal (además de porque lo vale, claim histórico que admiro) para vender sus productos y no otros? Tampoco lo sé. Si me subo a un avión, no sé cuánto gana Iberia por cada asiento –bueno, vale, eso es un misterio para todos- ni de dónde vienen sus ingresos adicionales a la venta de billetes.

En los medios todos sabemos cuánto cuesta un periódico, es más, cuesta siempre lo mismo. Lo compres donde lo compres dentro de la Península. Casi compres el que compres. Y la publi es pública, puedes descargarte las tarifas desde la web de cualquier medio de comunicación. Y cuánta gente lo lee/ve/escucha, hay un órgano de control oficial. Está todo al descubierto

Muchas veces los clientes que invierten en publicidad “exigen” que se les dé un trato preferente en los contenidos. El departamento de publicidad no está separado de la redacción por casualidad. El jefe de compras de, por decir algo, El Corte Inglés, no pretende que el comercial de la marca X a la que compra mercancía le consiga unos billetes para Cancún, ni que le regale, por decir una absurdez, un exprimidor.

La información será más o menos libre en este país, pero es información. Y la publicidad, será más o menos creativa y brillante, pero es publicidad. Los medios la necesitan para vivir igual que todos necesitamos que nuestro negocio ingrese para poder pagar las nóminas. Los medios viven de la publicidad igual que el frutero tiene que vender tomates para mantener su negocio, pero no por ello nos tiene que regalar una lechuga.

No, señores, no. Invertir en publicidad es bueno, necesario y ayuda a que los medios sobrevivan en un panorama muy complicado. Esto no da derecho a exigir espacios en formato información,  ni a pensar que el trato de favor va a ir por delante del interés periodístico de la información. Por favor, no pidan a su agencia que “apriete” ni que “negocie” con los redactores temas de publicidad. Siempre estaremos encantados de pedir presupuestos de campañas a los compañeros de publi y de ofrecer información a los periodistas… Esos casi siempre amables y pacientes currantes que se sientan en su redacción y que sólo cobran por hacer su trabajo que es, ni más ni menos, comunicar noticias.

La suerte y el trabajo

Los que creen en la suerte y los que no, alguna vez han utilizado expresiones del tipo, “es cuestión de suerte” o “estamos teniendo mucha suerte”. Pero también todos hemosLeer Más

La suerte y el trabajo

Los que creen en la suerte y los que no, alguna vez han utilizado expresiones del tipo, “es cuestión de suerte” o “estamos teniendo mucha suerte”. Pero también todos hemos oído eso de que “la suerte hay que buscarla” o “que la inspiración te pille trabajando”.

Mapa estrellas

Seamos o no fans de la suerte, el trabajo es el trabajo. ¿Qué pasa en comunicación? En comunicación la suerte te tiene que pillar trabajando y con mucho trabajo hecho. Nuestra rutina de oficina no consiste en esperar a que suene el teléfono, y cuando llegamos a la oficina no hay 4 mensajes de periodistas interesados en el maravilloso producto del cliente en el contestador.

No tenemos patas de conejo, ni cazasueños, ni piedras que nos den fuerza, (tenemos café, eso si :-). Lo que más suerte nos da es el trabajo, darle vueltas a los temas que pueden funcionar, hablar con los periodistas para saber qué necesitan y llegar a un consenso con el cliente sobre cómo debemos trabajar.

Cuando algún medio de comunicación muy importante quiere entrevistar a un cliente, no es porque se hayan alineado los astros. Lo que ha pasado es que un equipo de personas se dedica jornada completa a buscar la suerte (o la alineación de los astros) en los medios de comunicación. Y al final pasa, encontramos la suerte, o el trabajo da sus frutos o la inspiración nos pilla después de mucho trabajo. Pero el resultado es bueno y el cliente está contento.

Vamos, que el trabajo de comunicación, para los que no lo tenéis claro, consiste en buscar la alineación de los astros. 😉